15 sept. 2010

Un luchador contra los males de la sangre


El doctor Santiago Pavlovsky, fue hijo del maestro de la hematología argentina, Alfredo Pavlovsky, sobrino del académico de cirugía Alejandro Pavlovsky y ex alumno del eminente hematólogo francés Jean Bernard.


Contó con 46 años de trayectoria. Se recibió de hematólogo en 1964 y se doctoró en medicina cuatro años más tarde. Becado por la Asociación Claude Bernard, estudió en el hospital de Saint Louis, París, con Jean Bernard y Jacques Binet. En Buenos Aires, tuvo maestros de la talla de Alfredo Lanari y cofundó el Grupo Argentino de Tratamiento de la Leucemia Aguda.

En mi opinión, además de todo lo que dice la prensa, y los antecedentes, este fue eminencia médica, uno de los mejores médicos de la historia. Quizás no ganó un premio Nobel, no escribió su propio libro, pero tenía algo que los demás no tenían, un increíble corazón.

Yo no lo conocí bien, lo vi pocas veces en mi vida. Las cosas que sabía fueron por hablar con mamá de cómo era el trato entre ustedes, su conexión en el trabajo, su relación jefe – secretaria. Solo se que compartíamos gustos, como la medicina, los caballos, y el pensar que nada está perdido. Cada vez que lo veía me llenaba de una alegría de saber que el era una imagen, alguien a quien voy a  tratar de imitar, en cuanto a logros, pasión, y la contención de cada paciente y empleado que mantenía una relación con él.

Una de las cosas que se, es que tu partida, no va a ser total. Ya que vas a vivir en el recuerdo de de todos tus seres queridos, compañeros, pacientes, y toda la gente que alguna ves leyó alguna publicación médica tuya, así como prometo no olvidarte. Porque si hay algo bueno que hace a la medicina, son los médicos con tu trayectoria, experiencia y carisma, que hace que la gente siempre los siga queriendo.

Siempre le voy a  agradecer por haber acompañado a mi mamá en estos 11 años, de haber ayudado con el caso de mi papá, y hacer las recomendaciones necesarias, aconsejarnos con las mejores elecciones. Aunque nunca te lo dije GRACIAS SANTIAGO, voy a  tratar de retribuirte de alguna manera todo lo que hiciste por mi vieja, aunque no me oigas, ni leas lo que escribo, en el fondo se que te va a llegar todo esto.

No hay palabras para agradecerte, gracias por todo santiago,  voy a  tratar de hacer una obra parecida a la tuya. Nos veremos otra ves.
Joseph Parsley,  estudiante de medicina.